Yo ilustro la ciencia 3

Por tercer año consecutivo, dentro del proyecto Illustraciencia, se realizará durante los meses de octubre a diciembre el ciclo internacional de actividades YO ILUSTRO LA CIENCIA organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT) a través de su convocatoria de ayudas para el fomento de la cultura científica y de la innovación.

¿Cómo participar? Os proponemos que organicéis una actividad relacionada con la ilustración científica: una exposición colectiva, una charla o la presentación de un libro... Y nos informéis de la actividad que habéis organizado rellenando el formulario web. Con todas las propuestas realizaremos un calendario de actividades que iremos anunciando en nuestras redes sociales.

Más información: http://ow.ly/poHZ30d7MRm
Da de alta la actividad: http://ow.ly/lCyX30d7MmM


¿Cómo trabaja un ilustrador científico?


Era miércoles, 18 de noviembre de 2016, las 19:30h. Estaba entusiasmada por la charla a la que iba asistir, impaciente por conocer a sus ponentes.
- ¡Una ilustración hiperrealista! – Contestaba un asistente.
- Una ilustración que muestra cómo son las cosas. – Especificaba otro.
Durante la semana de la Ciencia, y en el marco de actividades “Yo Ilustro la Ciencia”, Miquel Baidal presentaba a dos grandes ilustradores, Roc Olivé y Jordi Ambrosio, en la Biblioteca Sagrada Familia de Barcelona, a la vez que lanzaba una pregunta al público: ¿Qué es la ilustración científica?

«Los dinosaurios eran como eran»


Roc Olivé fue el primero en explicar su experiencia en este campo, concretamente, en su especialidad: el paleoarte.
- El paleoarte es una parte de la ilustración científica muy complicada, porque ha de representar una realidad – o unas especies ‒ ya extinguida. Una fotografía nunca podría hacer eso. Aquellos que nos dedicamos a la ilustración paleontológica, podemos crear representaciones de esa realidad a partir de fósiles y esqueletos. Después se van añadiendo los músculos y la textura de la piel. Aunque también nos enfrentamos a un pequeño hándicap: con cada nuevo descubrimiento generado gracias a los avances de la ciencia – especialmente de la genética y la genómica – muchos dibujos pueden quedar obsoletos. Dinosaurios que creíamos que eran de una forma, resulta que no lo eran.
Al contrario de lo que creíamos al principio, el Spinosaurus aegyptiacus no tenía una cresta redonda, sino con una depresión en el centro. Y no era bípedo, sino que caminaba a cuatro patas.


El paleoarte es buscado sobretodo por revistas científicas, divulgativas y libros infantiles. En un afán de crear contenidos más vistosos o populares, las editoriales suelen pedir a Roc que dibuje dinosaurios más monstruosos, lo que va en detrimento del rigor científico.
- ¡Pero es que no puedo hacerlo, porque los dinosaurios eran como eran! ‒ resaltaba Roc ‒Y no eran como en las películas. Nunca uso películas para inspirarme. A veces veo atrocidades en carteles donde colocan la cara de una especie en el cuerpo de otra, o le dibujan dientes desproporcionados que no sabes ni de dónde salen.
Roc, que desde los 6 años ya le encantaba dibujar dinosaurios, nos mostró los originales de su libro “Dinosaurios: 150 animales prehistóricos, de pequeños a grandes”. Las láminas pasaban de mano en mano provocando expresiones de asombro e interés entre el público. ¡Eso sí era arte y rigor!






Para crear sus ilustraciones, Roc utiliza principalmente lápiz de grafito, que es el auténtico responsable de la textura final, y después añade una capa de color con el ordenador.
- ¿Pero… cómo sabes de qué color eran los dinosaurios? - ¡Ajá! Alguien entre el público lanzaba la pregunta del millón.
- Existen tres opciones a la hora de colorear un dinosaurio. Por un lado, se han encontrado células pigmentarias en los restos fósiles, y a partir de su material genético, hemos sabido que había dos especies de color negro, una roja, y otra roja con rayas blancas y negras en la cola. A falta de esto, puedes usar el color de animales actuales que viven en ambientes parecidos al del dinosaurio en cuestión. Y, por último… te lo puedes inventar.
- ¡Jajajaja!
Qué mejor que acabar con una carcajada del público y un consejo que todos hemos oído, pero que a veces olvidamos:
- Tienes que trabajar en lo que te gusta. En mi caso, es dibujar dinosaurios.



«Todo empieza en una libretita»


- ¿Cuántos de vosotros dibujáis normalmente?
            Varias manos se alzaron en respuesta a la pregunta de Jordi, incluida la mía.
            - Pues seguid dibujando. En serio, no lo dejéis.
Era la hora de dar paso a Jordi Ambrosio, informático e ilustrador naturalista autodidacta cuyas ilustraciones… Espera. ¿Seguro que no eran fotos? No, no lo eran. El maravilloso cuadro que mostró al público no era una fotografía, y todos pudimos verlo en un vídeo en el que fuimos testigos de su técnica, y con el que quedamos embelesados. Y este no era más que el principio de un discurso pensado para animar al público a dibujar y sensibilizarlo con el proceso que supone. 
- Aquí parece que esto se haga en dos minutos, pero puedo tardar entre 20 y 40 horas en hacer un dibujo como este.
Jordi utiliza todo tipo de materiales en sus obras, aunque el pastel parece ser su predilecto. Nos contó cómo el grafito refleja la luz, y cómo el carboncillo no lo hace, aunque también es más volátil y has de tener especial cuidado en no destrozar tu dibujo al pasar la mano por la lámina.
- Es importante conocer tus materiales, y cómo funcionan en diferentes tipos de papel ‒ Comentaba Jordi al tiempo que nos mostraba sus paletas de colores en distintos soportes ‒. A partir de un boceto y unas paletas como estas, que también permiten conseguir diferentes texturas, puedes presentar tus propuestas al cliente. Con mi portafolio, ya sea original o digital, se hace una idea de mis estilos y puede escoger el que mejor le convenga.
- ¿Pero qué diferencia hay, teniendo en cuenta lo realistas que son tus dibujos, entre una fotografía y una ilustración científica?
A Jordi se le encendió una chispa de luz en los ojos, y contestó a la chica de la siguiente manera:
 - La sensación es diferente. Este dibujo es mi visión particular del animal y la sensación que me transmite. Lo analizas, lo aglutinas, y creas tu obra. La fotografía no puede conseguir eso. Yo parto siempre de mi libretita. Me encanta. Como se le atribuye a Enstein, “Si no puedo dibujarlo, es que no lo entiendo”.


Jordi crea sus ilustraciones a partir de fotos, libros que pide prestados en la biblioteca, excursiones a la montaña y paseos en bici con los que consigue inspiración.
- Tienes que tener mucha pasión. Si estás haciendo un dibujo y te agobias, no te rindas. Déjalo por un rato, sal a dar una vuelta, y luego sigue.
Pasión es lo que no le faltaba a Jordi, y se medía en cada una de sus palabras. ¿Quién más podría regalar una postal a los asistentes y decirles lo siguiente?
- Cuando lleguéis a casa, ¡haced un dibujo! En una postalita como esta. Y regaládsela a vuestra pareja, vuestros padres, algún amigo, o mandadla por correo.


Al terminar la charla, aún hubo tiempo para que el público interaccionara con ellos y les preguntase curiosidades, a las que ambos respondieron con amabilidad y entusiasmo. Aunque a muchos nos costó dejar la biblioteca, allá por las nueve de la noche, no pudimos hacerlo con mejor sabor de boca.


*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) 





“Yo ilustro la ciencia”, acercando la ilustración científica a la sociedad.

Museos, galerías de arte, centros culturales y profesionales de la ilustración participan en la segunda edición del ciclo “Yo ilustro la ciencia” mostrando el trabajo que realizan los ilustradores científicos a la sociedad. 

Por segundo año consecutivo, Illustraciencia, Premio Internacional de Ilustración Científica, organiza el ciclo de actividades "Yo ilustro la ciencia" que tendrá lugar durante los meses de octubre y noviembre, coincidiendo con la Semana de la Ciencia en diferentes poblaciones españolas. 

Este ciclo de actividades ha surgido para dar visibilidad al trabajo que realizan los profesionales de la ilustración científica y de naturaleza. La primera edición tuvo lugar en la Biblioteca Sagrada Familia de Barcelona, biblioteca especializada en ciencia y que cuenta con un espacio permanente sobre la ilustración científica. En esta segunda edición se han programado más de 10 actividades entre exposiciones, talleres de dibujo y conferencias. Aunque la mayor parte de las actividades tendrán lugar en diversas ciudades de España, también participan entidades e ilustradores de México. 

Los profesionales de la ilustración que participan en el ciclo son entre otros: Jordi Ambrosio, Clara Cerviño, Esther Charles Jordán, Marta Chirino Argenta, Cira Cira Cis, Jaime de la Torre, Angel Febrero, Juan Carlos Gálvez, Manuel García González, Alberto Góngora, Esperanza Jimenez, Alba Noguera Carol, Roc Olivé, Myriam Rodríguez, Nuria Ruiz-Vernacci, Assun Savall y Nacho Sevilla.

Esta edición cuenta con la colaboración de: Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC), Ateneo de Cáceres - Palacio Camarena, Cáceres; Biblioteca Sagrada Família, Barcelona; Centro Cultural Tejeda, Colonia Tejeda de Baja California, México; Centro estatal de las artes Ensenada Baja California, México; Gabinete de Historia Natural de Madrid; Galería Lucía Mendoza, Madrid; Institut d’Estudis Vallencs, Valls, Tarragona; Libreria Horitzons, Barcelona; Museo Nacional de la Ciencia y la Tecnología (MUNCYT), Coruña; y Real Jardín Botánico, Madrid y con financiación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).




Dibujando dinosaurios: cómo darle vida a un fósil


Ilustración: Lapin http://www.lesillustrationsdelapin.com/

22 de noviembre, las 19:30h, Biblioteca Sagrada Familia. Roc Olivé ya estaba allí desde hace rato. Tenía preparados sus materiales, dibujos de referencia, presentación… No había cables con los que tropezar… El ilustrador estaba a punto de impartir un taller sobre cómo dibujar dinosaurios, enmarcado en nuestro querido ciclo de actividades “Yo Ilustro la Ciencia”.
- Bueno, a ver qué sale de aquí – pensaba nervioso –.
Los asistentes iban llegando y acomodándose. Sacaban sus cuadernos y acuarelas mientras Roc observaba el panorama. Entonces respiró hondo, y comenzó:
- Dibujar aquello que nunca hemos visto es una tarea muy complicada que los paleoartistas son capaces de realizar gracias a su pasión por la paleontología y el arte.


Receta para dibujar un dinosaurio, de Roc Olivé:

Ingredientes:

Aquellos que sufran el típico síndrome del “yo no sé dibujar” han de saber que el paleoarte es un 70% información y sólo un 30% ejecución. Lo más importante es informarse correctamente de lo que vamos a dibujar. ¿Qué de dónde sacamos esa información? De fósiles y huesos. Y sí, la gente de a pie también puede acceder a ellos. Sólo hay que acercarse al fondo de esqueletos de los museos.


Ejecución:

1) Para empezar, colocaremos el esqueleto en la postura que más nos convenga y empezaremos a darle vida. ¡Vamos all..! Espera. Nosotros no tenemos un esqueleto, sino solo una parte. En ese caso, trabajaremos con el paleontólogo para saber cuál es el pariente más próximo a nuestro dinosaurio, pondremos los huesos en su lugar correspondiente y lo dibujaremos.

*Apunte del paleoartista: En realidad, esta técnica es poco fiable.

2) Con los restos de plumas, la piel fosilizada y las células pigmentarias de los dinosaurios, dibujaremos la textura y color más próximos a los reales. Hay que tener en cuenta que muchas veces no disponemos de esta información. Es entonces cuando aplicamos nuestra parte artística.

3) Para dibujar una determinada especie concreta, hemos de escoger un ecosistema concreto. Estudiaremos la flora y la fauna de esa época. Por ejemplo: la hierba, tal y como la conocemos hoy en día, no existía en la época de los dinosaurios, sino que apareció hace unos 15 millones de años. Son detalles a tener en cuenta cuando dibujemos nuestro dinosaurio.
Ilustración: Lapin http://www.lesillustrationsdelapin.com/


Después de esta breve introducción, los participantes tenían ya las claves para dibujar un buen dinosaurio. En menos de dos horas, la Biblioteca Sagrada Familia se llenó de dinosaurios y, por unos momentos, nos transportamos al pasado.

*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).

Assun Savall: bióloga, ilustradora y profesora

  

Assun Savall no comenzó siendo ilustradora, sino bióloga. Empezó a serlo – o a serlo oficialmente – un día de 1978 en que se graduó en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Tras varios años memorizando datos, especies, y alguna vía metabólica – como suele pasarnos a los estudiosos de las ciencias de la vida –, Assun decidió demostrar que existían otras formas de conocer este mundo.
Era 1994. Nuestra protagonista, con sus acuarelas en mano, se dirigió al Museo de Ciencias Naturales de Ciutadella (en aquel entonces, Museo de Zoología de Barcelona) y empezó a tomar parte en diversos cursos de dibujo científico. Durante tres años, se dedicó a contemplar y representar plantas, pájaros y demás especies animales allí reunidas a la vez que practicaba nuevas técnicas de dibujo como la tinta china y el guasch.
Ahora que por fin era bióloga e ilustradora con todas las letras, Assun decidió compartir sus conocimientos sobre las leyes de la vida y el arte con las nuevas generaciones. Iniciaba pues, en 1997, su vida como profesora de Ciencias Naturales. Además de eso, se convertía en maestra del crédito de Ilustración Científica en el Instituto Eugeni d’Ors de Vilafranca del Penedès, una aventura que duró hasta 1999.
- Como bióloga, siempre he valorado la observación y el dibujo como manera de aprender de la naturaleza. Eso me ha llevado a disfrutar del dibujo y a dedicarme a él cada vez más. Observar, admirar, emocionarme, comprender, y pasar después al trazo, al dibujo, para explicar las mil formas que toma la naturaleza, cada cual más bella, cada cual más sorprendente… Ir más allá para aportar la información, para destacar los caracteres útiles del estudio. En definitiva, para hacer ciencia.
Pero esto no es todo. Assun estudió también un Máster en Nutrición y Alimentación por la Universidad de Barcelona (UB), en 2006. Y, como cabía esperar, siguió realizando trabajos de ilustración científica para libros, sobretodo libros de texto. También ha colaborado en revistas locales como La Fura (Vilafranca del Penedés) y ha participado en diversas exposiciones colectivas a lo largo del territorio catalán. ¡No para!



Llegado el 4 de noviembre de 2016, Assun celebraba su tercera exposición individual en Valls, dentro del ciclo de actividades “Yo Ilustro la Ciencia”, y estas son sus impresiones:
- Estoy contenta porque al igual que en otros sitios, he tenido una buena acogida. Mucha gente está viniendo a ver mis obras, y me han felicitado reiteradamente. Illustraciencia ha facilitado la difusión de mi exposición y ha permitido que llegue más lejos de lo que podría llegar a través de los diarios locales. En un futuro, espero participar en el certamen anual de Illustraciencia y seguir nuestra relación.
Assun – ahora ya bióloga, ilustradora y profesora – defiende que la ilustración científica se está valorando mucho como herramienta de aprendizaje en el mundo de la biología y la docencia:
- El dibujo no solo está lejos de ser sustituido por la fotografía, sino que estamos viviendo un resurgimiento del interés por esa técnica. Una mayor difusión del dibujo científico hará que la gente se interese más por esa temática. La verdad es que al público en general le gusta mucho y disfruta de poder observar exposiciones de este tipo.




*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) .

Manuel García: ¿Y si no me hubiesen comprado aquella enciclopedia?


Nacía en Mérida, en 1974. Desde bien pequeño, dos cosas han acompañado a Manuel: una es la pasión por la naturaleza, y la otra, un lápiz en la mano. A lo largo de los años, esa circunstancia poco ha cambiado, y los dos elementos se han vuelto indisolubles.
Manuel García era un niño curioso, como la gran mayoría. Sus padres pronto marcaron, allá por los 80 y sin darse cuenta siquiera, el rumbo de vida del pequeño con algo tan sencillo como una enciclopedia por fascículos: “Fauna”, de Félix Rodríguez de la Fuente, ilustrada por Juan Manuel Varela e Iván Fernández de la Viña. Manuel ojeaba éstos y otros libros de divulgación científica una y otra vez, intentando plasmar con sus dibujos todo lo vivo que le fascinaba. Descubría entonces el mundo de la ilustración científica.
Con los años, y tras innumerables dibujos realizados, Manuel fue desarrollando sus propias técnicas. El bolígrafo se convirtió en un fiel compañero. Aunque tradicionalmente sea una herramienta de escritura, puede perfectamente ganarse un lugar muy digno como herramienta de dibujo. Aporta una fidelidad, precisión e intensidad sin igual. Pero claro, como todo, tenía sus inconvenientes:
- Bueno, no es que pueda escoger entre muchos colores… Pero podría combinarlo con lápices de color… ¡Ajá! Así, sí. Puedo usar el bolígrafo para aportar intensidad en las sombras y precisión en los perfiles y detalles más finos. Los lápices servirán para incluir colores cálidos y apastelados.
Obviamente, el progreso de Manuel no acababa aquí. Su práctica con la tinta y los lápices, además de las teorías de colores complementarios y opuestos, le llevaron a desarrollar una técnica muy curiosa: la técnica del color inverso. Manolo plasma sobre el papel, con lápices y bolígrafo, una imagen cromáticamente contraria. Lo que quiere que aparezca en negro, lo deja en blanco, y cuando necesita un color determinado, usa el opuesto. Así obtiene una imagen similar a un negativo fotográfico. Sólo queda escanearla, invertirla – o positivarla – y ¡Voilà! Las sombras y los claroscuros adquieren un protagonismo muy interesante:
- Los trabajos obtenidos con este método pueden ser espectaculares, como demuestra el reciente ganador de la 4ª edición de Ilustraciencia y paisano mío, Jaime de la Torre – declara el protagonista.


Con tal carrera a sus espaldas ‒ y como puede intuirse ‒, Manuel acabó topándose con el ciclo “Yo Ilustro la Ciencia”. Una exposición sobre ilustración estrictamente científica podría ser un paso importante para abrirle puertas en este ámbito. Estaba convencido de que “Yo Ilustro la Ciencia” tendría una gran importancia como herramienta de divulgación científica. En una época hipertecnológica como esta, le resultaba reconfortante y curioso que una herramienta utilizada por naturalistas de hace cuatro siglos, siguiese siendo válida y estando vigente. Así pues, reunió a sus más queridas obras y buscó un buen lugar para que la gente disfrutase de ellas en directo.
Tras semanas de organización, el 15 de noviembre de 2016, su exposición quedaba inaugurada. Obviamente, él no podía faltar. En un momento dado, Manuel se topó con un visitante que contemplaba la lámina del proceso de “desenrollamiento” de una cochinilla de la humedad.
- Estoy asombrado ante la belleza de este bicho. Lo había visto antes millones de veces, pero nunca le había prestado atención. – Le confesó el visitante.
Un intenso y cálido sentimiento se abría paso hasta el pecho del artista. “El papel que puede jugar la ilustración científica a la hora de mostrar la belleza de las cosas más y menos evidentes es extraordinario”, pensó Manuel.


Claramente, 2016 es su año. Ganó el concurso internacional de ilustración científica convocado por el X Congreso de Ornitología; su obra fue seleccionada en el concurso Illustraciencia – igual que en 2015 ‒; y obtuvo el primer premio en el concurso internacional de ilustración paleontológica. Todo esto hay que añadirlo a exposiciones previas, diversos proyectos divulgativos en los que ha colaborado como ilustrador y cursos de dibujo naturalista impartidos por él.
La ilustración científica, la parte más visual de la ciencia, es donde se cruzan el arte y el conocimiento. Difundirla es difundir parte de lo mejor de nuestra historia. Parafraseando a un eminente científico español interesado en la botánica, Manuel afirma que “la ilustración científica es uno de los frutos más refinados de la cultura occidental”.
Según Manuel, alguien seducido por un libro de láminas botánicas probablemente se interesará más por las plantas de su entorno, y alguien fascinado por las ilustraciones de una guía de aves posiblemente sienta el deseo de observarlas. Si un niño pasa horas sumergido entre las ilustraciones de un libro de fauna, seguramente mantenga la fascinación por la naturaleza durante toda su vida, como le pasó a él:
- Esto puede servir para reflexionar sobre la importancia de la ilustración científica no sólo como herramienta meramente descriptiva, ilustrativa y académica, sino divulgativa, que acerca la ciencia a quienes no somos científicos. A menudo pienso en lo distinta que podía haber sido mi vida si mis padres no hubiesen tenido la afortunada ocurrencia de comprar aquella enciclopedia.


*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).



Jordi Ambrosio: diferencia entre pasión e interés



Lo que sentía era curiosidad por las pequeñas cosas…
- ¡Toma! ¡Un escarabajo!
Jordi, un niño inquieto de seis años, acababa de encontrar un nuevo espécimen para su colección. Observaba con mucha atención las formas redondeadas, el número de patas, las alas, el tono verdoso y la textura metalizada del coleóptero. Seguía el mismo protocolo siempre que encontraba algún insecto. Eso le ayudaba a entender qué hacía que un animal fuese lo que es.
            A su corta edad, Jordi Ambrosio ya había dibujado a todos los patos y conejos que residían en su gallinero. No contento con esto y su colección de insectos, el pequeño pronto comenzó a indagar sobre otras especies en libros ilustrados de animales. En ellos se reunían dibujos de especies que ni siquiera conocía. Destacaba entre esos álbumes un Atlas ilustrado de animales domésticos. Jordi no era consciente, pero en aquél entonces empezaba a descubrir el campo de la ilustración científica.


            Como a muchos adolescentes de su entorno, le llegó la hora de escoger qué carrera universitaria estudiar. Dado el comienzo de esta historia, queridos lectores, pensaréis que se decantó por algo como Bellas Artes o Diseño Gráfico, pero os equivocáis. En el 2009 salió de la Universidad Politécnica de Barcelona trabajando en informática. Y no, no hizo un Postgrado de Ilustración ni nada parecido.
            ¡Fue autodidacta! Jordi volvió irremediablemente a dibujar por su cuenta. Decidió que era hora de invertir tiempo en su verdadera vocación, y por eso recuperó sus lápices. Aprendió a manejar el carboncillo, el pastel, la pintura, el arte digital y el 3D.
            Bajo el pseudónimo de “AmBrO”, Jordi fue realizando exposiciones y encargos privados, como diseños para libros, tatuajes e incluso videojuegos – con lo que hay que programar en éstos últimos, se puede decir que la carrera le vino muy bien –. Como vemos, no rechaza otras técnicas y medios, pero sus creaciones están especializadas en el campo artístico, el realismo y la naturaleza.

        
    Con el interés por la ilustración científica como pasaporte, Jordi acabó topándose con el ciclo de actividades “Yo Ilustro la Ciencia”. Este proyecto le pareció un auténtico acierto, y muy necesario para unir a diferentes personas con su misma pasión:
            - Creo que hay mucha gente buscando inspiración y una plataforma donde se les dé voz y puedan conocer el dibujo y la ciencia. Un lugar para satisfacer ese interés. De hecho, me sorprende que no se conozcan más iniciativas relacionadas con este campo. Creo que no hay razón para pensar que “Yo Ilustro la Ciencia” no te abra puertas.
Llegado el 14 de noviembre de 2016, Jordi inauguraba su exposición naturalista en la libreria “Horitzons” de Barcelona. Su exposición ha tenido muy buena acogida:
- Es muy gratificante recibir comentarios y “feedback” de personas que no conoces pero reconocen que al ver tus dibujos o asistir a alguna charla les has aportado un “algo”. Por poco que sea, ese nexo común te une a ellas. En cuanto a Illustraciencia, solo puedo agradecer el gran esfuerzo de difusión y fomento de la participación cultural que realiza.
            Según el artista, psicológicamente entendemos, decidimos y actuamos basándonos en nuestras emociones. El dibujo impacta, nos emociona y nos ayuda a comprender lo representado de forma más eficaz que una descripción o un informe. Somos pensadores visuales. Por algo se dice que una imagen vale más que mil palabras.


            - No me gustaría vivir en una sociedad que desprecia algunos de sus pilares.
            Jordi defiende que, normalmente, las sociedades que más aportan a la humanidad son valoradas por lo bien que tratan a su ciencia y su arte.
- Desafortunadamente, la nuestra aún tiene un largo camino por recorrer. Pero lo bonito es que en esta encrucijada vamos a ser nosotros los que, individualmente, tengamos la oportunidad de decidir. Si no queremos que el tiempo nos recuerde como las generaciones que se olvidaron de esos pilares, debemos apoyarlos, respetarlos y valorarlos.
Según Jordi, el gran objetivo es acercar la ilustración científica a todo el mundo, tanto a los más pequeños – imprescindible – como a los adultos que olvidan la curiosidad por las pequeñas cosas, como aquél Atlas ilustrado de animales domésticos que aún pulula por la casa de uno:

- No tendremos mejor oportunidad de afrontar este desafío. Puede que sea lo que el futuro requiera de nosotros.


*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).

La ilustración científica une a artistas de diferentes disciplinas


Siempre comentamos que la ilustración científica es una gran herramienta para acercar la ciencia a la sociedad a través del arte. Pero hoy queremos destacar otros de sus méritos: la ilustración científica crea vínculos entre artistas de diferentes disciplinas y ellos mismos conocen la naturaleza al dibujarla. 

En el marco del ciclo “Yo Ilustro la Ciencia”, Myriam Bernal, Esther Charles Jordán, Ángel Febrero, José Luis Fernández Infantes, Juan Carlos Gálvez, Alberto Góngora, Ana Grasset, Esperanza Jiménez, Diushi Keri, Nuria Ruiz-Vernacci, Nacho Sevilla y Jaime de la Torre reunieron aquellas obras que ponían de relieve un interés común para organizar una exposición colectiva de ilustración científica.

Los ilustradores y su exposición


Esperanza Jiménez es, quizá, la ilustradora del grupo con una de las trayectorias más comunes en el mundo de la ilustración científica. Es bióloga e investigadora, pero siempre le ha encantado dibujar plantas y animales, y también se dedica a ello. Illustraciencia fue su vía de entrada al campo de la ilustración científica, y ha realizado dos cursos sobre esta temática. Actualmente la combina con otros géneros como el retrato y el dibujo urbano. Sus técnicas predilectas son la acuarela, los lápices de colores y el scratchboard o esgrafiado.

Ilustración: Esperanza Jiménez








Myriam Bernal también lleva dibujando desde la infancia, y siempre le ha fascinado todo lo relacionado con la ciencia y la naturaleza. Descubrió el campo de la ilustración científica trabajando como enfermera en el quirófano. ¿Sabéis cómo aprendió a identificar bisturís, sondas y agujas? “Me preparaba cuadernos ilustrados sobre instrumentación quirúrgica y funciones de enfermería en el ámbito quirúrgico. Utilizo lápices de colores, tinta, algo de acuarela y software informático como Photoshop e Illustrator”.

Ilustración: Myriam Bernal

Nuria Vernacci se nos acerca por el camino contrario. Creció oliendo a aguarrás y pinturas al óleo, pues su familia se dedica, desde hace tres generaciones, al arte. Nuria es pintora especializada en el retrato contemporáneo infantil y ha ganado innumerables premios. En sus cuadros, aúna a niños y animales y los combina con formas abstractas a base de collage para lograr composiciones sugerentes y llenas de incógnitas. “El óleo y el acrílico sobre lienzo o tabla, el carboncillo, el lápiz y su combinación con collage u objetos naturales son mis técnicas de trabajo”. En 2014 dejó de dar clases de pintura para dedicarse por completo a su actual profesión, pero no se salvó del encanto de la ciencia y la naturaleza. Aficionada a la observación de aves, decidió incluirlas en sus composiciones y llegó a crear una serie de grabados de ocho pájaros. En sus obras incluye a otros animales, y hasta el 14 de enero de 2017 puede visitarse su exposición, Digital Analogical, en la Galería Kreisler.

Ilustración: Nuria Vernacci

Con Alberto Góngora damos un giro de 180º. Este joven se especializa en el género de terror y fantasía. Cursó sus estudios de ilustración tradicional y digital en la escuela Arteneo de Madrid. Actualmente, complementa su actividad como portadista e ilustrador de libros, revistas y diversas antologías de relatos con la ilustración científica. “La ilustración científica es complementaria, no la considero mi especialidad, pero me encanta tanto…”

Ilustración: Alberto Góngora

Como veis, se trata de un equipo muy variado en cuanto a trayectoria y especialidad. ¡Nos encanta que, siendo tan diferentes, todos hayan reservado un hueco para la ilustración científica en su obra! 

Alberto, Esperanza, Myriam y Nuria Vernacci, a los que os hemos presentado, contactaron con Illustraciencia para explicarnos cómo había ido su exposición, inaugurada en el Gabinete de Historia Natural de Madrid el 21 de noviembre. Los cuatro coinciden en que ha tenido muy buena acogida y ha suscitado el interés de sus asistentes. Además, Myriam destaca el éxito de los talleres Dibujo de Aves y Arte y El Jardín Neuronal: Arte y Neurociencia que impartieron. Tanto ella como Esperanza resaltan la ayuda de Miquel Baidal, coordinador de Illustraciencia, con respecto a la difusión del evento a través de las redes sociales y la elaboración de los carteles. Por otra parte, “en Madrid todo queda un poco difuminado por la grandísima oferta que hay”, comenta Nuria. “Yo lo difundí también entre mis amigos pajareros”.

Taller El Jardín Neuronal: Arte y Neurociencia





Para Esperanza, era su primera exposición sobre ilustración científica. “Yo creo que puede dar a conocer mi trabajo”. “Al igual que las galerías de arte o ferias, esta exposición ha sido otro foro donde mostrar mi trabajo”, añade Nuria. Alberto, que lleva dos años participando en el concurso internacional de Illustraciencia, comenta lo siguiente: “está claro que cuanto más gente te vea y más ruido hagas con tus trabajos, mejor”. Myriam, además, nos aporta otro punto de vista: “pienso que Yo Ilustro la Ciencia me abrirá puertas a la hora de interesarme en otras ramas de la ilustración científica, como la ilustración botánica o el paleoarte”.

Ilustración científica para la sociedad


Ya hemos visto qué puede aportarles su exposición de forma individual, pero, ¿y a la sociedad? ¿La gente podría interesarse más por la ilustración científica? Alberto comenta que “la ilustración científica es una disciplina muy dura, hay mucho nivel, y a las personas cada vez es más difícil impresionarlas. No sé si será falta de sensibilidad, atención... Pero en general pienso que la gente debería interesarse más por todo”. Myriam opina que “existe una gran falta de interés por el arte y la ciencia en general. Me es difícil valorar el impacto que haya podido tener nuestra exposición o Yo Ilustro la Ciencia. Por las reacciones de los asistentes, las impresiones son positivas”. Nuria Ruiz es muy optimista en este aspecto: “claro que la gente puede interesarse más en la ilustración científica. Poco a poco va calando y es una manera de educar en la conservación del medio ambiente”. Myriam, de hecho, nos cuenta que “Iniciativas como Yo Ilustro la Ciencia son imprescindibles para dar a conocer este tipo de ilustración y captar el interés del público en general. De hecho, a la exposición se acercaron dos estudiantes de ilustración que mostraron mucho interés en dedicarse en un futuro a la Ilustración Científica”.

Obras expuestas en el Gabinete de Historia Natural de Madrid
Está claro que aún queda trabajo por hacer, pero hay que reconocer que la ilustración científica ha contribuido durante mucho tiempo a acercar la ciencia a la sociedad. “Mucha gente fuera del círculo desconoce qué es la ilustración científica y para qué sirve, cuando llevamos toda la vida viéndola en libros de mecánica, medicina, astrología, zoología o mapas”, explica Alberto. “Siempre será necesaria para la sociedad. Nos ayuda a entender y apreciar que, junto a todos los demás seres vivos, formamos parte de esta unidad que es el Planeta Tierra”, concluye Myriam.

Desde Illustraciencia, seguiremos dando difusión a las obras de ilustradores científicos como Myriam, Alberto, Esperanza y Nuria Vernacci para expandir el arte como forma de divulgar la ciencia. Como dice Alberto, “la ilustración científica lleva toda la vida beneficiando a la sociedad, y lo seguirá haciendo.”

*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).

Roc Olivé: el dibujante de dinosaurios


Tal día de verano como el 13 de junio de 1981, nacía en Barcelona un niño que no tardaría en descubrir su verdadera y singular vocación: dibujar dinosaurios.
Roc Olivé, con la curiosidad que suele caracterizar a un pequeño de seis años, descubrió un libro de Alan Charing titulado “La verdadera historia de los dinosaurios”. A cada página que pasaba, Roc contemplaba una nueva e increíble ilustración de algún dinosaurio u otro animal prehistórico. Era tal su fascinación, que no tardó en aprenderse los nombres de todas esas criaturas de memoria. Podría decirte qué especie era solo con verla.
Decidido a ser paleontólogo, Roc pasó años dibujando dinosaurios sin parar. Por supuesto, pensaba estudiar la carrera de Biología para conseguirlo, pero al final su opción fue otra. Roc acabó entrando en la escuela Llotja, donde se especializó en ilustración científica. Desde entonces, fue un no parar. A los 20 años, nuestro protagonista entró a trabajar en el Aquarium de Barcelona como ilustrador; a los 25 cursó la carrera de Bellas Artes a la vez que trabajaba para distintas editoriales de ilustración científica y médica; a los 26…; a los 27…; a los 28… A los 29 aún le faltaba algo:
- Todavía no he podido publicar nada sobre vida prehistórica. ‒ Se lamentaba el joven.
Y fue a los 30 cuando Roc decidió que ya era hora de que eso cambiara. Se lanzó y se volcó de lleno en un proyecto propio con toda la motivación que cabía en él. Así, dibujo tras dibujo y horas de grafito y tableta gráfica, Roc creó un libro ilustrado: “Dinosaurios: 150 animales prehistóricos, de pequeños a grandes”. También hay que decir que no todo fue tan fácil. El pobre se hartó de llamar a puertas de editoriales, muchas con un “no” en la boca, muchas otras sin respuesta. Hasta que dio con la buena: Cossetania confió en el proyecto y publicó el libro. Un libro que hasta los propios paleontólogos disfrutan como niños.


Llegado el 2 de noviembre 2016, Roc estrenaba su exposición en el ciclo de actividades “Yo Ilustro la Ciencia”. Para él, es una iniciativa genial para darse a conocer entre personas igual de interesadas por la ciencia pero con recorridos distintos, como los científicos y los artistas:
- Gracias a la ilustración científica, ambos especialistas pueden encontrarse y aprender mutuamente unos de otros, ya que se necesitan como el búfalo y la garcilla bueyera. Buena metáfora científica, ¿no?
La exposición de Roc, que ha tenido lugar en la Biblioteca de Sagrada Familia de Barcelona, ha tenido muy buena acogida. No obstante, en el futuro necesitaríamos proporcionarle más espacio y un acceso más fácil, ya que algunos interesados se perdieron por la biblioteca.

Para terminar esta historia, os dejamos aquí la opinión de Roc sobre el impacto que la ilustración científica puede ejercer sobre la sociedad. Su reflexión, cargada de franqueza, no tiene desperdicio: 
- No sé si mi exposición tendrá algún impacto. Es muy difícil saber qué tiene impacto para la sociedad y qué no, y menos teniendo en cuenta cómo está hoy en día. La ciencia lo tiene difícil. No olvidemos que la gente prefiere Sálvame a los documentales de TV2. Por tanto, la ilustración científica lo tiene mal para calar en nuestra sociedad. Es importante, pienso yo, atraer a los niños, que son los que realmente pueden transformar la sociedad futura y crear buenos libros de ciencia infantiles, ya sean de plantas, animales o dinosaurios. Así, al igual que me pasó a mi, podemos abrirles un mundo que desconocen y que les puede fascinar incluso más que los Pokémon. Lo que sí debemos hacer es luchar, desde hoy mismo, para que la sociedad valore el dibujo científico y éste se abra paso en el mundo de la ilustración, como lo lleva haciendo en los países anglosajones desde el siglo XVIII.

*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).



Marta Chirino: la artista que se enamoró de la botánica


Marta Chirino era una niña de 12 años a la que le encantaba dibujar, modelar, cantar, bailar… en definitiva, todo aquello que tuviese que ver con las artes. No era de extrañar, pues la pequeña había nacido en el seno de una familia de artistas madrileños. Sin embargo, pronto chocaría con el mundo de la ciencia y lo integraría como parte de su identidad.
- ¡Ala! ¡Si las plantas tienen nervios!
Cuando Marta descubrió este hecho, no pudo evitar comenzar a dibujarlos. Lo hacía siempre que tenía ocasión. Básicamente, era un fenómeno que le fascinaba. Incluso eligieron un primer grabado que ella misma había elaborado y lo expusieron en el colegio durante las Navidades.
Los nervios vegetales fueron sólo el primer paso. Marta crecía a la vez que observaba en detalle la naturaleza, cuya belleza admiraba cada vez más. Eso le llevó a estudiar Biología en la Universidad Autónoma de Madrid, donde se vio bien rodeada de libros de botánica que no hicieron más que alimentar su pasión. Fue entonces cuando, recuperando a la artista que llevaba dentro, decidió que dedicaría su vida a dibujar plantas. Lo haría no sólo desde el punto de vista del conocimiento, sino desde la emoción que le despertaba su belleza. Comenzaba entonces, otra etapa de su viaje:
- Buf, qué nervios… ‒ Los de Marta, no los de las plantas.
Una vez terminada la carrera, y equipada con determinación y entusiasmo, nuestra bióloga aterrizaba en el Real Jardín Botánico de Madrid, donde fue recibida por su director, Santiago Castroviejo. Allí tuvo la suerte de formarse como ilustradora científica bajo órdenes de varios investigadores, en especial del Dr. Santos Cirujano, experto en Flora Acuática.

En sus ilustraciones naturalistas, Marta utiliza un estilógrafo 0.1 sobre papel poliéster, siendo especialista en tinta y grafito. En su vertiente más artística, realiza dibujos a lápiz en papel apergaminado. Además, en sus últimas creaciones, ha incorporado una tercera dimensión usando varios papeles ‒ ¡Vaya forma de sacar partido a las láminas! ‒.
Llegado el 12 de noviembre de 2016, una Marta Chirino algo más mayor inauguraba su exposición de dibujo científico en la Galería Lucía Mendoza, dentro del ciclo de actividades “Yo Ilustro la Ciencia”. El evento ha tenido una excelente acogida, y la autora está muy satisfecha:
- Agradezco de todo corazón a “Yo Ilustro la Ciencia” la difusión de mi obra, así como a la Galería y al Real Jardín Botánico de Madrid. Espero que la gente siga visitando la exposición y disfrute de ella.


Según Marta, una iniciativa como “Yo Ilustro la Ciencia”, que apoya a los ilustradores naturalistas, contribuirá a que el dibujo científico sea una realidad para tantos amantes de éste género obligados a buscar apoyo fuera de nuestras fronteras.
- Sin duda, cualquier esfuerzo por difundir la ilustración científica dará sus frutos. Puedo ver cómo la ilustración despierta el interés por la ciencia en los cursos que imparto y la gente que me escribe desde España y otros países.
Marta nos explica que cada vez más profesores de biología se interesan por incorporar el estudio de la ciencia a través del dibujo en escuelas, institutos y universidades. ¡Es una gran noticia! Aprender a observar y desarrollar una mirada selectiva no solo aumenta el conocimiento, sino que cambia la actitud del individuo hacia su entorno.

Marta espera publicar el segundo volumen de la Flora Acuática Española antes de jubilarse, ahora que ya va cumpliendo años. Seguro que la niña de 12 primaveras y la universitaria ilusionada que fue estarían muy orgullosas de ella.

*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).


Alba Noguera Carol: la nena que estimava els goril•les


- A ver… “La vaina de mielina de las neuronas hace que éstas transmitan el impulso nervioso más rápidamente…” ¿Y esa vaina cómo es? Mmm, aquí hay una foto. Pues yo no veo nada… Buscaré un dibujo… ¡Aaah, es esto! Vale, vale, con el dibujo se ve mucho mejor. Buf, con la foto hay que tener una imaginación para verla…
Durante la carrera de Biología, Alba Noguera veía claramente que, en asignaturas como histología, fisiología o botánica, la ilustración es una herramienta indispensable para completar la teoría. Aunque se pueden usar fotografías como soporte, las ilustraciones siempre destacarán más esos detalles que suelen pasar desapercibidos.
Ya desde niña, Alba dibujaba todo tipo de animales, aunque los primates eran sus predilectos. No es que supiese qué era la ilustración científica, pero sí intuía, a medida que crecía, que era capaz de transmitir ciertas ideas o conocimientos con cada dibujo que realizaba. Incluso ella misma aprendía cosas nuevas, y eso le encantaba.
Con el tiempo, Alba iba experimentando con nuevas técnicas como el pastel, la acuarela, los lápices de colores, el óleo o el grattage, a la vez que iba perfilando su metodología. Todo de forma autodidacta. Sus dibujos adquirían más y más valor:
- Antes de empezar una ilustración tengo que visualizar qué técnica usaré. Si quiero dar sensación de realismo, utilizaré el pastel. ¿O quiero algo más detallado? Mmm, entonces mejor acuarela. Quiero que mi ilustración parezca realista, pero sin que pierda la esencia de un dibujo. Vale, ya lo tengo claro. Vamos a documentarnos, que ya he preparado los libros y las fotos que necesito. Empiezo los primeros trazos…
En ocasiones como esta, su madre abre la puerta de la habitación de Alba. Ya sabe que lleva horas ahí metida, con la nariz entre las láminas y los dedos manchados con más pigmentos de los que existen.
- ¿Qué tal, Alba? ¿Ya estás dibujando?
- Sí, pero aún no termino. Es que mira, ¿ves? El ojo de este pájaro no acaba de gustarme. Tengo que hacerlo de otra forma.
- Tú siempre tan perfeccionista.


Alba ya es una joven de 31 años, bióloga, profesora y madre de un remolino de dos años y medio y una pequeña de 11 meses. Hasta hace poco, sus ilustraciones no habían salido de la carpeta que enseñaba a sus familiares y amigos, pero en el 2014 pudo realizar su primer proyecto profesional relacionado con la ilustración científica: nada menos que un mural de 70 metros cuadrados donde se reunía toda la fauna, flora, recorrido y estructura de la vida de un río, tanto dentro como fuera del agua.
Posteriormente, también publicó su primer álbum ilustrado para niños: “La nena que estimava els goril·les” ‒ ¿recordáis qué animales dibujaba más de pequeña? ‒. En él se narra una tierna historia de amistad entre una niña y un gorila, a la vez que conocemos a esta especie en peligro de extinción. Parte de los beneficios fueron destinados a dos proyectos: “Ajuda’ls a Créixer”, de la Fundación Pere Tarrés, enfocado a niños en riesgo de exclusión social, y a la iniciativa de la Fundación Mona por la rehabilitación de primates maltratados.

El 15 de noviembre de 2016, Alba inauguraba su exposición de ilustración naturalista en la Biblioteca Sagrada Familia de Barcelona, en el marco del ciclo “Yo Ilustro la Ciencia”. Esto le ha permitido dar a conocer parte de su trabajo, lo que siempre da pie a que a alguien le guste y así se abran algunas puertas. Sin embargo, Alba destaca que la clave es pasar horas con el pincel o el lápiz en la mano, aprender, documentarse, ser consciente y perseverante, aunque suene tópico.
- Illustraciencia hace una labor extraordinaria divulgando ciencia a través de la ilustración y múltiples actividades, como el ciclo “Yo Ilustro la Ciencia”.
- ¿Cómo crees que puede beneficiar la ilustración científica a la sociedad, Alba?
- La ilustración científica, a diferencia de otros tipos de ilustración, tiene como finalidad informar. En la mayoría de manuales que tratan aspectos científicos, las explicaciones vienen acompañadas de ilustraciones para facilitar la comprensión del contenido. Una imagen vale más que mil palabras, y eso facilita la comprensión de determinados procesos o conceptos, ya sea porque son difíciles de entender, cuestan de imaginar o el texto se nos hace monótono. Es en este aspecto donde la sociedad puede verse más beneficiada por la ilustración científica, ya que les permite acceder a conocimientos científicos de una forma muy amena y completa. Por ejemplo, recuerdo una vez en la carrera, cuando estudiaba la transmisión nerviosa de las neuronas…


*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).